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lunes, 26 de septiembre de 2016

La idea del hombre ..1

La Idea del hombre

¿Qué es el hombre? Quizá un poco de todo y otro tanto de nada. El reflejo universal, un milagro capaz de poseer cada cualidad existente, la obra maestra imagen y semejanza de Dios, eso es el hombre. Tras la caída de las grandes creencias medievales el hombre estaba solo, sin un lugar fijo a donde ir, había un mar de posibilidades, pero era angustiante saber que en ese mar se podía ahoga. No obstante el Renacimiento no tenía lugar para reflexiones fatalistas, si el hombre no tenía nada seguro, lo único seguro es que el hombre se tenía así  mismo, como protagonista de su propia historia. La idea del hombre se renovó y como tal era su turno demostrar ya no lo que era, sino lo que haría. 
 Juan Luis Vives
Giovanni Pico della Mirandola
Nicolás de Cusa
Juan Luis vives quien Nació el 2 de marzo de 1492. A los quince años empezó a estudiar en la Universidad de Valencia, fundada cinco años antes. Acudió a dicho centro desde 1507 hasta 1509 aproximadamente. Su familia era importante dentro del núcleo de comerciantes judíos, religiosos y económicamente acomodados en la ciudad de Valencia, quien termino sus estudios en 1512 alcanzando el grado de doctor y se trasladó a Brujas (Bélgica) donde vivían algunas familias de mercaderes valencianos, entre ellas la de su futura mujer, Margarida Valldaura, Recibió la noticia de que su padre había sido condenado y quemado en 1526, y su madre Blanca, muerta en 1508, desenterrada y sus restos quemados en 1529.
  Vives propone su famosa Fábula del hombre, en respuesta al trabajo de Calderón de la Barca El Gran teatro del mundo y su idea de cada individuo con un lugar determinado, donde a modo de narración describe una obra de teatro apreciada los dioses, estos sorprendidos por un personaje que sale sin que nadie lo esperase a actuar iniciando a imitar cualquier animal y cualquier actitud, a todo dios presente y al mismo Júpiter, sin perder la grandeza de este Dios. Ese ser resulta ser el hombre.
  El hombre una parte de todo que puede hacer todo, sin complicaciones. Este ingenio recuerda al Proteo quien jugaba con el gran conocimiento que poseía, lo ofrecía a cambio de que lo atrapasen y se transformaba en la forma más conveniente  para escapar. Así el hombre que puede serlo todo, sin ningún límite represente un reto a las cantidad de formas que puede tomar.

Pico della Mirandola

Nacido en Ferrara en 1463 y murió en Florencia para el año 1494. Conocido pensador y humanista Italiano.
Famoso por escribir su discurso La Dignidad del Hombre. Respuesta al escrito del Papa Inocencio III De miseria Humanae. Un hombre que vive en la culpa y cae en constante pecado siendo dependiente de cualquier forma a reprimirse y ansiar la gracia divina, se es cambiado por la imagen del optimismo del hombre como fuerza creadora, capaz de modificar cada cual asunto al que tiene que enfrentarse, digno de eligir su propio destino a construir.
Pico marca su propia fabula para explicarlo, Dios al encargarse de formar la existencia, poniendo cada pieza en su lugar adecuado dependiendo de su naturaleza, una existencia tan bien planeada hasta que llega con el hombre y se da cuenta que todo arquetipo y naturaleza ya están existentes y usadas en su gran obra. Pero aun tuvo una oportunidad más por explorar, el hombre como un ser de naturaleza indefinida "ser lo que quieras" la naturaleza de aquel ser que tenía el poder de serlo todo. Ahora su destino se veía encadenado a esto, a buscar aquella cosa, ese papel que les diera esa grandeza humana.
Por lo cual le surgiría un nuevo conflicto. Ahora ya no existía el problema de saber su ser, pues el hombre ya se había acercado a lo divino y lo mundano, la gracia y lo torpe. El nuevo problema no era discutir cual era el papel del hombre, ahora se trataba de tangible, las decisiones individuales donde se pudieran vivir con los efectos inmediatos, el hombre ya no es, el hombre hace y se identifica por lo que hace, ya no necesita buscar el ser, pues es un hombre sin más y el hombre lo es todo; ahora el humano hace, el aquí y el ahora hasta la eternidad.



El primer filosofó renacentista, nacido en Cusa, Tréveris de  1401 y fallecido en  Todi, Umbría el 11 de agosto de 1464. Estudiando en su vida  griego y hebreo, además de Filosofía, Teología, Matemáticas, Astronomía y muchas otras disciplinas. A los 22 años de edad obtuvo el doctorado en Derecho Canónico, y en 1448 fue nombrado cardenal. A demás conocido por ser retrator de las acusaciones y existencia de la brujería.
El describir al tema ya menciona al hombre como un todo, una potencia que puede terminar en ser cualquier motivo que se proponga. El hombre en su concepción es ese gran espejo universal, con una parte de todo en su ser, tal naturaleza de permitía ser una bestia feroz o un delicado ángel, cualquier cosa era posible para el hombre.
  A posteridad sus ideas serían tomadas por otro florentino: Marsilio Ficino. El hombre ya no pertenece a un estricto orden universal, el hombre comienza a ser un orden propio, fuera de los impedimentos naturales, el podía utilizarlos para hacer sistemas a sus conveniencia y como al tiempo no tenía la responsabilidad de obedecer un orden podía de cuanta libertad que quisiera.
  Paracelso por otra parte, su papel de alquimista forma distintas especulaciones de como el hombre  tiene cada uno de los elementos están presentes en el hombre. Y si hay un todo en el hombre conocerlo significa tener la  noción de cada conocimiento que se pueda ansiar en el universo, esta idea de microcosmos, no solo apunta a el ego, sino que el hombre es clave para todo lo que se intente buscar, tal cosa de da un don a las ciencias y arte, ámbitos cercanos al hombre, pues la ciencia sería la explicación de un milagro, el arte la interpretación del milagro, el milagro la existencia del hombre. 

Colaboradores:
Víctor Miguel Lechuga
Esmeralda De León Martínez
Diana Carolina Sosa Flores
Karen Paola Martínez Cruz
Biblografía:
HESSE Hermann, Demian, México, Tomo, 8a. edicción 2008.
VILLORO Luis, El pensamiento moderno: Filosofía del  Renacimiento, México,Fondo de Cultura Económica, 1a edicción, 1992.
TRÍAS Eugenio, La Edad del espíritu, México, Debolsilllo, 1a. Edición, 2006.



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