LA IDEA DEL HOMBRE
En principio se encuentra que el hombre es una
imagen originada y conservada en el pensamiento tradicional, y que cada hombre
es un pequeño mundo ósea un “microcosmos”.
El hombre puede ser semejante a una piedra como lo es en los tiempos del sueño profundo,
Puede ser tan bestial como una fiera, pero también
se asemeja a un ángel.
Así el mundo creado por Dios, antes de aparecer el
hombre era un mundo pleno, la naturaleza estaba acabada y nada le faltaba, las
leyes naturales habían sido dispuestas y los astros giraban y cada cosa
obedecía su naturaleza y no había ningún lugar de sobra para este contemplador
del universo.
El hombre tiene una naturaleza indefinida, es decir
no hay leyes que rijan su consideración, porque no tiene un lugar ni un sitio en el orden de las demás
cosas.
Bajo el poder del hombre se ha puesto poderse
elegir del modo en que plazca vivir y
transformarse en todo lo que quiera.
Para Nicolás de Cusa, “el hombre no es parte
del todo, el hombre es un todo, porque tiene en él la potencia de llegar a ser
cualquier cosa”.
Marsilio Ficino dice que “el hombre puesto la
égida de su propia libertad, puede pasar de un orden a ser a otro; por ello no
tiene un lugar fijo en el macrocosmos”.
Giovanni Pico della
Mirandola: Filósofo,
miembro de la Academia de Atenas. Nació
el 24 de Febrero de 1463 en Italia y falleció el 17 de Noviembre de 1494.
Fue el autor famoso del discurso intitulado de La
Dignidad del Hombre.
La oratio de hominis dignitate empieza con una
fábula: “El creado ha distribuido todas las cosas, todo se encuentra en el
lugar apropiado. Conforme lo narra el Timeo de Platón, la mano divina ha creado
todos los entes, siguiendo los arquetipos que contempla en el mundo celeste.
Pero ante este mundo ya pleno, Dios se detiene y queda perplejo”.1
Bien claro nos deja que para moldear una nueva
creatura, no habría que dar en herencia a un nuevo hijo, todo el mundo ya
estaba ocupado ya todos habían recibido su ocupación en la cima en el medio y
en los más remotos lugares. El mundo que dios había creado antes de que el
hombre apareciera era pleno, compacto, nada le faltaba.
Pico continua reafirmando que el hombre como una
obra de naturaleza indefinida y posicionándolo en el corazón del mundo aclaró:
“No te eh dado Adán un lugar determinado ni un aspecto propio, ni una
prerrogativa tuya, para que obtengas y conserves el lugar, el aspecto y la
privilegio que tú desees, según tu propósito y tu consejo”.
Es increíble su pensamiento porque mientras todas
las cosas tenían una naturaleza definida, el hombre tiene una naturaleza
indefinida es decir no hay leyes que rijan su condición, el hombre era capaz de
darse en cualquier la posibilidad de obtener lo que quisiese. Pico exclama las
siguientes palabras: “Oh, suprema libertad de dios padre, oh suprema libertad
de ser hombre, al cual le ha sido concedido obtener lo que desee, ser lo que
quiera”.
En la frase “ser lo que quiera” podría estar la
clave de todo el discurso de Pico ya que era lo que a grandes rasgos el en su
pensamiento nos contaba que gracias a eso el hombre tiene su propia esencia y
está puesto bajo el cuidado de su libre derecho, él tiene la facultad de
acoplarse a cualquier tipo de sociedad, era libre totalmente libre de hacer y
deshacer con lo que quisiera. Nos describe al hombre como un dios, no solo por
su intelecto sino porque recoge toda la perfección de las sustancias de las
cosas.
Jean Battista Gelli, nos presenta un diálogo en el
cual todas las criaturas actúan en obediencia a sus leyes; el hombre, en
cambio, puede romperlas y pasar de un orden a otro, justamente por ser libre.
Luis Vives: Nació en Valencia el 6 de Marzo
de 1942 y falleció el 6 de Mayo de 1540. Humanista, filósofo y pedagogo
español. Inventa una parábola donde estas ideas se afirman y desarrollan. El
recuerda el capítulo sacramental “el gran teatro del mundo”, en él cada
personaje tenía que atenerse al papel que le había asignado por el autor de la
comedia, Dios. Tenían que representar la perfección sin salirse de su papel,
como en la vida cada hombre debía ocupar el lugar que se le había fijado. A
esta representación teatral Vives opone otra, en una obra titulada La fábula del Hombre:
Los dioses se encuentran reunidos en teatro,
decididos a gozar una representación, todos los actores van apareciendo en
escena representan las distintas partes de la creación, en sus múltiples
niveles de ser, exponen, actuándolo, el orden entero de los cosmos. El
desenlace de la fábula es que los dioses, admirados del genial comediante, lo
llevan a su palco y le hacen compartir la misma vida humana. Aquí nos
representa este humanista “el gran teatro del mundo” aquí cada persona tenía
que desempeñar su papel sin salirse de él, ahora aquí nadie le otorga al hombre
un personaje, si no que imita su propia naturaleza pero aún así no está sujeto
a una naturaleza particular. El hombre ya no tiene esencia determinada, ya no
cae en la categoría del haber si no del hacer y por lo tanto es libertad. Si la
naturaleza del hombre consiste en hacerse y en transformar la naturaleza, la
condición humana corresponde más al campo de la posibilidad que al campo de la
realidad. Lo que caracteriza al hombre entre los demás entes es el estar
abierto a un conjunto indeterminado de posibilidades, el hombre anticipa un
futuro. Si el hombre es posibilidad, si corresponde a un reino distinto al de
la naturaleza, levantando sobre ella, se encuentra sin saber claramente a qué
atenerse. Ya cuando el hombre pierde el centro forja en sí mismo un riesgo a la
inseguridad de la libertad.
Nicolás de Cusa: le atribuye a Dios las
siguientes palabras dirigidas al hombre “sé tú tuyo y yo seré tuyo” es decir
que si quieres que Yo, Dios, habité en ti, tú tienes que ser primero tú y nadie
más, tienes que elegir para ti tu propio destino, tu autentico rostro y no
pretender heredar algún lugar que te hubiera sido acordado.
Entonces ya con todos estos aportes hemos
descubierto una primera idea del pensamiento moderno: la separación entre dos
reinos del ser: el mundo natural y el humano que consiste en un conjunto de
libertades individuales, destinadas a construir con su acción su propio mundo.
El renacimiento descubre otro tipo de trascendencia: el paso del orden de las
naturalezas fijas al mundo de la posibilidad; trascendencia de la naturaleza a
la cultura
1Giovanni Pico della Mirandola, De hominis dignitate, Vallecchi ed., Florencia, 1942, pp. 104-106.
1Giovanni Pico della Mirandola, De hominis dignitate, Vallecchi ed., Florencia, 1942, pp. 104-106.
AUTORES: Erin Denisse Moreno, Elsa
García Collazo, Selene Campos, José Francisco Glez. 5. M
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